Abre los Ojos..!
Dios está muy cerca de ti...! Te cuida y te protege porque te ama... Abre los ojos y lo verás.
Ramiro Alarcón Flor
5/23/20252 min read
Abre los ojos…
Existen muchas personas que al observar la sociedad solamente ven problemas, dificultades, narcotráfico y delincuencia. Es cierto, no podemos negar los conflictos diarios que vivimos, no obstante, también hay innumerables cosas positivas que lucen obnubiladas debido a varios factores: nuestro estilo de vida, el estrés que manejamos, el miedo y la depresión que son nuestro pan de cada día. La capacidad de mirar lo bueno, lo bello, lo noble y lo puro, que también tiene la vida, la sociedad y el ser humano, es un arte y también un reto. Hay que hacerlo, vale la pena.
Cuentan en el lejano Oriente la leyenda del Dios Krishna. Este Dios iniciaba ya su nueva vida como divinidad y para ello debía despedirse de su humanidad.
Lo que más le afectó fue el último adiós a su madre. Ella con lágrimas sobre su rostro requirió de él un último deseo.
-Pídeme lo que quieras madre y te lo concederé -replicó él.
Quiero, hijo mío, que me concedas la gracia de que cuando cierre mis ojos vea a Dios.
-Krishna sonrió. Mirándola fijamente contestó:
-Mujer, te voy a conceder una gracia todavía mayor: de hoy en adelante cada vez que abras tus ojos verás a Dios.
Spinoza, el gran filósofo del siglo 17 era capaz de ver a Dios en toda la creación, en la naturaleza, en todas las cosas existentes. A esto se llamó panteísmo. Decía que no había distinción entre Dios y el Universo, sino que Dios está inherentemente dentro del Universo, siendo el Universo su propia manifestación. Por ello, todo es sagrado, nada es profano. Y aunque sabemos que Dios es también el “totalmente Otro”, Spinoza no deja de tener razón. Dios está inmerso en el mundo, en las montañas y en los valles, en las ciudades y en los talleres. No está sólo en los templos. Hay que abrir los ojos y mirar.
-¿Qué ves allí? -le preguntó el maestro al discípulo.
-Un árbol -respondió.
-No estás mirando adecuadamente -reclamó el maestro.
-Es un árbol verde, tiene ramas, tronco y frutos…
-Si yo te muestro un árbol, y solamente ves un árbol, no estás viendo realmente
un árbol -dijo el maestro…
-Pero si yo te muestro un árbol, y ves allí un milagro, allí ves realmente.
-Abre los ojos!
Este mundo está repleto de milagros. Mire a su familia, observe su vida, contemple una puesta de sol o un amanecer. Alégrese porque Dios le ama tanto que cada día que inicia constituye un regalo maravilloso de Él para usted. Abra los ojos y contemple la vida. Deléitese y comience a ser feliz.
Todo es sagrado... nada es profano.



